
En Tacajó resulta muy conocido José Rodríguez Guetón, un azucarero del central Fernando de Dios ya jubilado y con 86 años de edad, que durante medio siglo se mantuvo como conductor de una rastra de de esa fábrica de azúcar.

Manejé aquel equipo por cincuenta años, siempre le tuve el cariño al carro como a un familiar, le pasaba la mano diariamente y le dedicaba todos los domingos a la revisión técnica, era necesario tenerlo en buen estado. Pipe, como cariñosamente siempre le han llamado a Rodríguez Guetón confiesa. “Nunca me impusieron una multa ni tuve accidentes de tránsito, yo manejaba con sumo cuidado, respetaba mucho las leyes del tránsito.
Con la rastra yo cargaba todo los recursos para el central, buscaba alimentos, piezas, accesorios, hasta el último tornillo o la masa de los molinos eran transportados por mí". Pipe recorrió toda Cuba con aquel vehículo, que todavía está activo y es conducido por otro chofer, que por cierto le dedica tiempo y lo mantiene en buenas condiciones. “ Muchas veces viajé a La Habana y tuve la suerte de que ningún policía me paró en la capital. Hoy que estoy acogido a la jubilación me sigo interesando por la rastra, me gusta verla, sobre todo cargada de materiales cuando llega al central, eso me hace recordar mis tiempos de chofer en el camión y admirar al conductor actual, porque uno se siente feliz cuando el lugar en que trabajaste o el medio que utilizaste, sigue siendo útil".

A Pipe le brillan los ojos cuando habla de la rastra, y entonces con palabras suaves me dice. “ Yo nunca me dí un trago, la bebida es el enemigo mortal de un chofer, le aconsejo a los conductores noveles que jamás lleven un vaso o una botella de ron a sus labios. Resulta desagradable que por una indisciplina de quien conduce en la vía, un hogar se oscurezca.
Cuando veo el noticiero de televisión y dan a conocer un accidente, donde mueren personas, eso me entristece y pienso en los familiares y en los amigos que perdieron a seres queridos. Creo que la bebida se hizo para todos, menos para los choferes “. Pipe es de esas personas que comparten la idea de que es mejor perder un minuto en la vida, que no la vida en un minuto. En su batey azucarero, donde siempre recibe el cariño de su pueblo, José Rodríguez Guetón, Pipe, se siente feliz porque fue un trabajador vanguardia y cincuentenerario de la industria azucarera.




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