
El 5 de noviembre de 1975, a pedido del Presidente Agostino Neto, cuando peligraba la independencia de Angola, éste solicita a Cuba su apoyo para enfrentar a los agresores sudafricanos y a los enemigos internos de la UNITA, encabezada por Yonas Savimbi. Combatientes internacionalistas cubanos acuden a ese hermano país, dispuestos a morir por aquella hermana nación.

Manuel García Cutiño, un trabajador vanguardia de la industria azucarera López - Peña de Báguanos, muy joven en aquel momento, no dudó y dijo presente. “ Mi padre, Erades García Garcés, quien participó como delegado en el Primer Congreso del Partido me afirmó del pedido de Angola. Si te llaman no dudes en presentarte, me dijo. Le respondí, aquí tienes un hijo revolucionario dispuesto a decirle Sí a Fidel y a Neto. Así lo hice. Partí hacia Angola como artillero, era tirador de una batería antiaérea Cuatro Bocas 14,5 de 600 proyectiles. Estaba bien preparado, me fui en el barco cubano “Guisa”, junto a un fuerte contingente de tropas en el segundo grupo que salió de Cuba”.

Al llegar a la zona de operaciones, García Cutiño observó a los niños huérfanos, quienes le narraron de los horrores cometidos por los alzados y los agresores, que mataban, torturaban y cometían horrendos crímenes. “Aquello enardeció nuestra firmeza, las ansias de combatir esos males se incrementaron en nosotros, era necesario lograr la independencia, la soberanía y la libertad de aquella nación. Combatimos en el sur, hasta la zona de Cunene, luego nos trasladamos hacia el este para la provincia de Luso.
Nunca durante la operación dormí en una cama, llovía mucho, estábamos en la selva. Nos teníamos que crecer ante las adversidades y el peligro, nunca olvidaré aquellos duros momentos ni me arrepiento de lo que hice, fue por el bien de un pueblo. Me siento satisfecho de que salvamos a Angola, a su pueblo y con ello derrotamos al agresor y se obtuvo la independencia de Namibia. Hoy cuando veo el avance de aquel país, dueño de sus recursos y de su destino, siento placer porque tanto yo como miles de mis compañeros contribuimos a ese cambio”.

Manuel García Cutiño laboró durante 44 años en la industria azucarera, todo el tiempo en los ferrocarriles que transportan la caña al central, fue un vanguardia del sector. Hoy exhibe distinciones y condecoraciones que premian su trabajo. Ostenta medallas como Amistad Cuba República Popular de Angola, Combatiente Internacionalista, 50 y 60 Aniversarios de las FAR, Jesús Suárez Gayol, 0ctubre Rojo y otras, pero siente mucho amor por el diploma firmado por Fidel que reconoce su actuar en aquella gesta. Querido y respetado por su pueblo, como hijo ejemplar de Báguanos, en el 45 Aniversario de la Operación Carlota, Manuel García Cutiño reafirma su disposición de ocupar la primera fila en la lucha.




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