
El joven Hugo Gonzalo López Leyva un laborioso purgador del antiguo central Báguanos. En mayo de 1957 organiza el Movimiento 26 de Julio en Báguanos, creando una cédula con dos grupos que desarrollaban diversas acciones contra la tiranía, entre ellas la sustracción de fusiles del cuartel de la localidad, armas que enviaron a Fidel en la sierra Maestra. Al ser delatado por un elemento traidor, es apresado y torturado.

Sus captores lo llevan con destino al Regimiento de Holguín y en la Loma de La gloria simulan un ataque de los rebeldes, lo trasladan junto a otros combatientes a los cañaverales de Guasimitas, donde lo someten a crueles torturas. Allí sus captores le sacan con pinzas las uñas de los pies y las manos, le fracturan las piernas, lo sientan en un cinc caliente, lo ametrallan con fusiles y le punzan con las bayonetas de las armas, pero Hugo no pronunció una sola palabra delatora de sus compañeros de lucha, lo que enfureció a los esbirros de la tiranía.
El 1 de diciembre de 1957, en un transporte ferroviario del central Báguanos, su cuerpo inerme fue trasladado a su hogar en el batey azucarero donde nació. El pueblo acudió al velatorio en multitud para rendirle homenaje al joven valiente, admirado y querido por todos. Su padre Francisco López despidió el duelo y en sus palabras reafirmó la justeza de la lucha de su hijo por la libertad de la Patria, a la vez que se refirió a la esperanza del triunfo de la Revolución para hacer realidad sus ideales. El progenitor luego escribiría versos y prosas acerca de su hijo mártir, cuyos documentos hoy conserva la familia como recuerdos imborrables de su literaria labor.

Al cumplirse el aniversario 63 del horrendo crimen en Guasimitas, los familiares, amigos, los azucareros y el pueblo de Báguanos siguen recordando a Hugo Gonzalo López Leyva como lo que fue, un valiente joven revolucionario, fiel al Movimiento 26 de Julio y a Fidel. Para honrarlo y también al joven Carlos Peña, caído en Combate en la Columna 16 del Ejército Rebelde, la fábrica en la que trabajó lleva como nombre sus apellidos, central “López Peña”, donde en cada jornada productiva, les rinden homenaje. Cuando el imperio yanqui ataca a Cuba en redes mediáticas, con calumnias y falsedades, las banderas enarboladas por jóvenes que como Hugo, que dieron sus vidas, siguen ondeando bien en alto y dicen ¡No! a los traidores, a los lamebotas serviles al imperio, a quienes se venden por monedas manchadas con sangre de nuestra juventud. Morir por la Patria es Vivir. Somos Cuba, Somos Continuidad.




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