
Este 29 de enero se ha conmemorado el Día del Trabajador Ferroviario. Un sector que siempre ha estado vinculado con los servicios de pasajeros, cargas de mercancías y también con la producción azucarera cubana.

Báguanos cuenta con dos centrales azucareros, el Fernando de Dios y el López – Peña, inaugurados hace más de cien años ambos. En el traslado de la caña a los basculadores de estas entidades el ferrocarril ha jugado un papel importante. Desde los centros de acopio, donde se procesa y limpia la caña que cortan las cosechadoras, las locomotoras tiran de los carros jaulas y llevan la materia prima a las fábricas. En ese empeño quienes laboran como retranqueros, auxiliares, maquinistas, controladores y los reparadores de las vías, son de gran utilidad en esta rama de la economía nacional.

Todos merecen el homenaje por pertenecer a la actividad, pero quiero reconocer a un hombre que laboró por 44 años en el grupo ferroviario del central López – Peña de Báguanos. Inició su trabajo como retranquero, luego fue auxiliar del maquinista y por su constancia y superación se convirtió en un maquinista excelente, no solo de locomotoras en el tiro de caña, sino en máquinas grúas para el levante de piezas para la construcción de puentes.
Manuel García Cutiño, toda una vanguardia durante sus jornadas de trabajo, mucho aportó a la excelencia de su colectivo, donde fue respetado, querido y admirado por su honestidad, disciplina y consagración al bregar diario, llegando a Vanguardia en numerosas ocasiones. Hoy no goza de buena salud, pero sigue amando su oficio, su centro de trabajo y también goza y refleja alegría al escuchar el pitar de las locomotoras anunciando su llegada con la carga. Me confiesa que cuando el central pita prolongadamente anunciando un éxito productivo, su hogar se llena de satisfacción. Felicidades a todos los ferroviarios y en especial a los de los centrales azucareros.




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