

Su abuela Blanca Expósito Zaldívar nos narra las complejidades que el pequeño ha tenido que afrontar. “Nació Jairo con problemas de la columna abierta, una enfermedad conocida como miele meringolcely, fue operado pero no fructificó la operación, no podía gatear, mucho menos caminar. Por eso le pedí a sus padres, mi hijo cubano y la nuera boliviana, que me dejaran traerlo apara Cuba.
Aquí fue tratado durante varios años en la consulta de Fisiatría en el Hospital Pediátrico “Octavio de la Concepción de Holguín”, donde médicos, técnicos y demás personal se dedicaron a él por completo. Lo llevaba a consulta diariamente, para lo que conté con el apoyo de los choferes de ómnibus de Báguanos a Holguín, quienes concedían preferencia al niño y luego en el regreso lo hacían por igual los trabajadores de la Terminal Las baleares. Agradecemos todo este apoyo de la Salud pública cubana y de los transportistas mencionados".

Además el niño cuenta con el servicio de la maestra que acude a su hogar a darles clases, ya cursa el tercer grado y muestra ser muy inteligente, según la docente Eglis Figueredo Torres. Ya Jairo anda y desanda por la casa y a veces en el barrio lo vemos con su andador”, me confiesa su abuelo Jorge Marrero, quien además muestra complacencia por el cariño y afectos que le brindan al pequeño boliviano sus vecinos y amigos. Este caso, lleno de un profundo humanismo para con un chico enfermo, refleja como nuestros abuelos hacen lo máximo por sus nietos, los convierten en el centro de sus vidas y se sacrifican por su bien, para Blanca y Jorge mis felicitaciones.





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